Uncategorized

Checas en barcelona

Inclinación suficiente para que el preso pudiera mantener el equilibrio mientras que permaneciera despierto, pero que en cuento que se quedase dormido caía al suelo. En el suelo había ladrillos colocados en arista para evitar que pudieran tumbarse allí a descansar y dificultar los paseos. En una de las paredes se pintaban también líneas amarillas oblicuas a las otras dos paredes; en otra de las paredes, círculos de colores llamativos y diferentes tamaños; y en otra, cuadros de colores llamativos.

La habitación estaba totalmente oscura, pero en el techo había focos muy luminosos de distintos colores que impedían el descanso y cansaban la vista. Se instalaba en una sala amplia. En ese armazón se sentaba al prisionero para interrogarle y si sus respuestas no eran del gusto de los milicianos, se le aplicaba una corriente , que aumentaba en intensidad a voluntad de los torturadores, hasta que confesaba.

Eran pequeños espacios en los que se cubría el suelo con virutas y polvo de carbón. Allí se trasladaban a los presos después de haber sido mojados con agua muy fría, y se les arrojaba sobre ese lecho de carbón. El efecto era que quedaban totalmente impregnados y el efecto de las virutas era que les provocaba picores insoportables. Causa horror pensar en unos hombres, desnudos, con un frío espantoso, sin poderse sentar ni echar, sin comida, andando a pequeños saltos, encerrados días y días y sometidos al tac-tac monótono y rítmico del metrónomo.

Si se desmayaban en mitad del suplicio, los reanimaban con agua fresca, les dejaban descansar y volvían a golpearles hasta obtener la declaración que querían. En otra habitación, unas pequeñas celdillas con una cortina guardan la mirada espantada de los que eran sometidos al suplicio de la luz. Los sentaban y ataban, abriéndoles los ojos con unos aros, como monóculos, que les impedían cerrarlos.

Allí hay tirada una gorra de plato con la ancha barra dorada partida por la estrella roja. Era un comandante del SIM. Un verdugo. Dejó hasta el carné. Todos sabemos lo que significaba No ha parado el carpintero, de exacto nombre patronímico, de hablarnos de las checas. Tanto sufrió, que un día salió a cazar con uno de sus antiguos verdugos, después de que le pusieran en libertad.

Luego no se atrevió porque José Colet es un corazón incapaz de herir en la sombra como a él le habían hecho. Pero en sus ojillos brilla la chispa de la ocasión perdida, de la tarde en que fueron de caza y él pensaba matar a su verdugo y no tuvo valor. El mismo se censura: El convento de la calle de Copérnico. Era un viejo convento de monjas.

Las niñas correrían, con sus pies blandos, sobre esta arena, que les serviría para toscos dibujos. Las celdas pintadas. No es nada de eso. Ya tienen, como todas, cama inclinada y asiento inclinado, inutilizables.

Checas. Las checas de Barcelona fueron terribles

Y los ladrillos en el suelo. Un tablero de ajedrez pintado, una espiral, unos cubos blancos y negros, proyectados en una serie de diez o doce rayas amarillas a lo largo de la pared, partidas por otras diagonales. Pensemos ahora en las celdas pintadas tan científicamente por los torturadores de nuestros hermanos. En las veces que durante un día se tiene que mirar al tablero de ajedrez acordarse de las fichas y de las jugadas que hicimos una tarde en el café provinciano, con el mejor amigo de nuestra juventud.

En los círculos de colores distintos. Las rayas amarillas que pueden ser caminos dorados, un trozo de pentagrama, el cuaderno donde aprendimos los palotes, las líneas con que fijamos la medida de las letras que bordaba nuestra hermana. Los que hicieron ya saben los motivos.

En una de las habitaciones de los responsables, había tirados por el suelo folletos con títulos que confesaban todo. Hablaban de la demencia provocada, de las neurastenias, de enfermedades nerviosas.

Comentarios

Era, en una palabra, la explicación científica y lógica de los martirios. La genialidad del Caudillo y su decisión de apresurar la entrada en Barcelona. No se podría acabar nunca de escribir lo que hay en Vallmajor. Es otra celda de castigo En el piso de arriba estaban las mujeres. Había presos en un local reducido. Hacinados, sucios, no conocían desde años una sola comodidad.

El sitio para las mujeres no era mucho mejor. Si tiene un aspecto menos repugnante, a sus cuidados y a lo que ellas pusieron de trabajo se debe. Un trozo de corcho es un barquito para un niño, y los rosarios son de bramante, de hilos entrecruzados, en que cada cuenta es un nudo. Ni este consuelo se pudieron llevar. No han podido evacuar la población penal.

Su conocimiento del enemigo que tiene enfrente, no le dejaba descansar del deseo de ver pronto liberada la ciudad. El día que nuestras fuerzas lo estaban atacando, apenas iniciado el ataque, desplegaron bandera blanca en el castillo. Cesó el fuego de nuestra parte. Pero los rojos no habían sacado la bandera roja para rendirse. Una columna de carabineros subía hasta el castillo, para asesinar a los presos. En los sótanos de Vallmajor. Un documento vil.


  1. portaventura espectaculos 2017;
  2. 6 comments.
  3. solteros catolicos tradicionalistas!

En los sótanos de Vallmajor estaban los presos que poco antes de la entrada de las fuerzas nacionales se los llevaron a Figueras. Han dejado toda la ropa y los colchones. Es un sótano pequeño en donde fueron arrojados y vivieron apelotonados muchos muchachos que por unas horas no encontraron la redención de sus torturas. Algunos escribían allí su adiós en el momento de salir, cuando los sacaban sin saber su destino. Hay una firma y un Viva a Cristo Rey del 25 de enero de , un día antes de la entrada. En el quicio de una puerta hay una firma con la fecha del ingreso y la misma con la fecha de salida.

Los que eran puestos en libertad no lo eran de una forma definitiva, sino provisional y tras del padecimiento les hacían firmar la siguiente declaración, que el SIM tenía impresa con el membrete del Ministerio de la Gobernación. Departamento Especial de Información del Estado y que servía para que al menor deseo de un agente pudiese ser detenido otra vez y ejecutado. Textualmente y por la felonía que encierra hacer firmar a un pobre hombre martirizado esta declaración, la transcribimos: El impreso confiesa por sí solo cuanto de ilícito y antihumano tienen las checas, que no les permiten que para nada se refieran a su vida de prisión.

Nunca por hombres sanos y profundos, capaces de matar cara a cara a su enemigo. Ni las jaulas del rey Luis en Francia, ni las carretas de la reina Isabel en Londres, ni aquellos cazadores de cabelleras de las novelas de Salgari, han llegado a agotar las posibilidades de resistencia de sus víctimas. Bien es verdad que hasta ahora los suplicios que conocíamos eran viriles, físicos. Los tormentos cerebrales los han inventado los débiles, los hundidos en un mar de preocupaciones y atormentaciones, olvidados del sexo, nunca hombres enteros o guerreros. Los han traído aquí, a esta tierra española desde lejanos dominios de Stalin.

Sin comprender que la vivacidad de nuestro pueblo no es la lentitud y pasividad rusa.


  • aplicacion para conocer gente de japon?
  • azores san miguel.
  • El 'monstruo' (francés y con mucho arte) de las checas de Barcelona;
  • nina embarazada murcia?
  • solteros mexico en nl;
  • quiero chat cadiz.
  • Nos lo trajeron ellos, en las carteras de los embajadores, sí. Primero tanques, ametralladoras y fusiles. Nos quisieron jugar una carta sobre el mapa incendiado de Europa, y la carta se quemó y el brazo extendido apagó el incendio. Y trajeron en su rabia, odio en comprimidos y bilis embotellada, que pusieron en las manos de los del SIM.

    Y ni así han podido sujetarnos. Ya habéis perdido la gran ciudad.

    EL TERROR ROJO DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA. Origen de la Guerra Civil.

    Id pensando en otros climas y mirad si los sótanos de La Santé sirven para pintar espirales de colorines, para colocar metrónomos, apalear como a caballos a la gente, quemarla y dejarlas ciega. Habéis dejado huella, profunda. Por eso no os olvidaremos. Somos vuestros enemigos, que, como decía Paul Valéry, es cómo deben ser los verdaderos enemigos: Nos parecía imposible que se hubiese podido vivir y reír y hablar de amor a pocos pasos de los atormentados.


    1. Las checas en Barcelona..
    2. "Mi abuelo estuvo en una checa de Escorza";
    3. Menú de navegación.
    4. chica busca chico murcia milanuncios.
    5. Checa (España).

    Nos parecía imposible. Un cartel trasnochado hablaba de un miliciano que se había estado sin comer seis días.

    Susana Frouchtmann: “Las checas de Barcelona fueron terribles”

    Una muchacha lo arrancaba con la punta de un cuchillo Me quemaba la rabia en las venas ante tanta farsa, derrochada con tanta sangre. No le encontraba explicación La adiviné por el cielo gris, que parecía dibujar la siniestra sonrisa helada de Yagoda. Hombre corpulento, brutal, inculto y grosero. Se servía del veneno para eliminar a sus adversarios, traidores o simplemente de cuantos pudieran hacerle sombra.

    Noviembre 2.

    La Cataluña de Companys: los 46 centros del terror en Barcelona

    Guerra Civil. Checa de la calle Zaragoza o Preventorio "G". Miles de Catalanes padecieron las checas. Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión: Publicar en Cancelar. Enviar a dirección de correo electrónico Su Nombre Tu dirección de correo electrónico. La entrada no fue enviada. Error en la comprobación de email. Por favor, vuelve a intentarlo. Lo sentimos, tu blog no puede compartir entradas por correo electrónico.